¿Lo borro de mis horas sabiendo que es mi vida?
¿Lo dejo en mis segundos sabiendo que es de otra?
¿Lo comparto con ella perdiendo dignidad?
¿Lo saco de mis cielos dejando yerma el alma?
¿Qué hacer con este terco y absurdo corazón
que a la vez lo ama y lo odia en cruel insensatez?
¿Lo borro de mi lienzo sabiendo que sus huellas
latentes cual fantasmas en mi lienzo estarán?
Yo sé muy bien que fiero, el reloj de mi vida
desesperadamente clamara su presencia
y que en loco embeleso delirante y cerril,
en un feral zarpazo aleve al corazón,
acudiendo indulgente al amor y al perdón
en un tic tac morboso que loco parte el alma,
y usurpando mis lindes de voluntad dirá:
"Pero es que tu lo amas ¡olvida sus agravios!".
Del libro Del Crepúsculo a la Alborada de
Leonora Acuña de Marmolejo -EUA /Colombia-
Publicado en Carta Lírica
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