A José Luis Alcaide Aparcero, amigo mío, quien en el legendario Café Colón de Lora del Río, Andalucía, España, me inició en el culto y la devoción del inigualable y exquisito fruto del kumquat.
1-
Un kumquat
cabe en mi boca,
cabe en mi boca
un kumquat
como un sol en miniatura;
que es un sol en miniatura
el kumquat,
un sol agridulce, un sol
que, en el cielo de mi boca,
seduce a mi paladar.
2.-
El kumquat
parece un juego de niños,
no hay otro cítrico igual,
el kumquat es como un niño
al que le encanta jugar y bailar;
lo sé, porque entre mis dientes,
el kumquat.
juega y juega con mis dientes
y no deja de jugar
con mi lengua y mi saliva,
y, en mis labios, el kumquat
inventa nuevas palabras
kumquteando un cantar,
3.-
El kumquat
es millonario,
su riqueza es sin igual,
posee vitamina C,
potasio, magnesio, calcio…
Es un gigante en verdad.
Por su estatura es David,
y eso nos suele engañar,
pues por sus múltiples dones,
el kumquat,
es aún más que un Goliat.
4.-
Nació en Este de Asia,
hoy ya es universal.
Hoy el kumquat se cultiva,
con enamorado afán,
en América y Europa
y quien lo suele probar
lo hace suyo para siempre,
sea en mermelada y con pan
o bocado tras bocado,
que es como me gusta más
a mí, que soy de por vida
un cautivo del kumquat.
5.-
En Japón, al kumquat
le llama kankan
y en China le dicen chuikan
y en planetas lejanísimos,
donde nuestra humanidad,
tiempo al tiempo, habitará,
el hombre lo cultivará
con dedicación y esmero,
pues será fundamental,
en la dieta de todos los astronautas,
las delicias del kumquat.
JUEGAN Y CANTAN
Cayó el silencio en silencio y las palabras callaron
y entre sílaba y sílaba mis gritos se reencontraron
con las sombras de la luz y las huellas de tus pasos
Hay un mundo que no vemos y un cielo que no tocamos.
Lo invisible y lo visible van y vienen de la mano.
Sólo los que saben ver ven sin ver y ven muy claro;
pero los que saben ver cada vez son más escasos.
La verdad de la verdad es amor transubstanciado,
y es verdad lo que es verdad y no hay por qué pregonarlo.
Se pregonan las mentiras, se rinde culto al engaño,
pero lo mismo que ayer, y es sencillamente mágico,
y que hoy y que mañana, ¡cuanto amor enamorado!,
en las ramas del alerce, juegan y cantan los pájaros.
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