martes, 19 de abril de 2016

CANCIONERILLO KUMQUATERO / JUEGAN Y CANTAN


A  José  Luis  Alcaide Aparcero, amigo  mío, quien  en  el  legendario Café Colón de Lora  del Río, Andalucía, España,  me  inició en el culto y  la devoción  del inigualable  y  exquisito  fruto del  kumquat.

1-

Un kumquat
cabe en mi boca,
cabe en  mi boca
un kumquat
como un sol en miniatura;
que es un sol en miniatura
el  kumquat,
un sol agridulce, un sol
que,  en el cielo  de  mi  boca,
seduce a mi  paladar.

2.-

El  kumquat
parece un  juego de  niños,
no  hay otro  cítrico  igual,
el  kumquat es  como  un niño
al que le encanta  jugar y  bailar;
lo sé,  porque  entre  mis  dientes,
el kumquat.
juega y  juega  con mis dientes
y  no deja de  jugar
con  mi lengua y  mi saliva,
y,  en mis  labios,  el  kumquat
inventa  nuevas palabras
kumquteando un cantar,

3.-

El kumquat
es millonario,
su riqueza es sin igual,
posee vitamina C,
potasio, magnesio, calcio…
Es un gigante  en verdad.
Por su estatura  es David,
y eso nos  suele engañar,
pues  por sus múltiples  dones,
el  kumquat,
es  aún más que un Goliat.

4.-

Nació en Este de Asia,
hoy  ya es universal.
Hoy el  kumquat  se cultiva,
con enamorado afán,
en  América y  Europa
y quien lo suele probar
lo hace suyo  para siempre,
sea  en mermelada y con pan
o  bocado tras bocado,
que es  como me  gusta más
a  mí, que  soy de por vida
un cautivo del kumquat.

5.-

En  Japón,  al kumquat
le llama  kankan
y  en China le dicen  chuikan
y en planetas  lejanísimos,
donde  nuestra humanidad,
tiempo al tiempo, habitará,
el hombre  lo cultivará
con dedicación y esmero,
pues será fundamental,
en  la  dieta  de todos  los astronautas,
las  delicias del  kumquat.

JUEGAN Y  CANTAN

Cayó el  silencio  en silencio y las palabras callaron
y  entre sílaba y  sílaba mis gritos se  reencontraron
con las  sombras de la luz  y  las huellas de tus pasos
Hay un mundo que no vemos y un cielo que no tocamos.
Lo invisible  y  lo visible van  y  vienen de la mano.
Sólo los que  saben  ver  ven sin ver  y ven muy claro;
pero los que saben ver cada vez son más escasos.
La verdad  de la  verdad es amor transubstanciado,
y es verdad lo que es verdad  y  no hay por qué pregonarlo.
Se pregonan las mentiras, se rinde culto al engaño,
pero lo mismo que ayer, y es  sencillamente mágico,
y que hoy y que  mañana, ¡cuanto amor enamorado!,
en las ramas  del alerce, juegan y  cantan  los pájaros.

JUAN CERVERA -México-

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