lunes, 18 de abril de 2016

TE ESPERO


Cada mañana renuevo
la tonalidad de mirada
haciéndola más aguzada,
libre y tenaz porque solo con ella
despiadado hallo lo que dejaste.

Cuando la tarde en su partida
abandona incompleta el despojo
sobreviviente de aquellas cosas inéditas
guardadas en las cercanías de la noche
resignado reclino esta tonada muda del suspiro.

Hasta cuando, no sé
podré sujetar dubitativo
esta simpleza incrédula, terrenal
de seguir sin tiempo, atascado
en los laberintos inexactos de su traducción.

Causa tanta hondura sombría
al comprobar que de nada vale
cercar a la palabra cuando ella
de nacimiento liberada sueña
tal como los caminos de todo emperador.

A pesar de todo sin reparos
ni con otras alboradas desamarradas
de las tiranías de los siguientes días;
a las malas, te espero a solas, igual
al colorido pálido del arbusto otoñal.

Orlando Ordóñez Santos

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