sábado, 12 de abril de 2014

IV


Los hombros de la noche
Le alcanzaron despacio
y por el horizonte de la frente
se le asomó la luna.
(Joaquín Márquez)

En todos los pretiles
se muere el pájaro a diario.
En todas las veletas
se suicida la lluvia,
se mata el sol,

se deja el sueño al vuelo de la herida.
En todos los balcones,
Arriates,
agoniza la flor.
En todos los alambres
Hay señales de sangre. Hay muerte.

En todas las ventanas se entierra el hombre.

Sólo en el verde hay vida.
Sólo en el verde
se construye la risa.

Del libro “Verde canto por el hombre del Sur” de Onofre Rojano -Sevilla-
1º Premio, I Certamen de Poesía Searus, año 1978.





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