Es un poco el ánima transparente,
otro poco la figura reflejada;
la que avista, la que opina, la que ignora,
la que sonríe también a carcajadas.
Ese mortal que me mira desde adentro
tiene el rostro fatigado y reflexivo;
me parece un bipolar, un soberbio;
un amigo de ojos compasivos.
Cuando mira cara a cara diferente
es un poco arrogante y verdadero;
pero a veces se quiebra como un niño;
como un hombre me juzga traicionero.
De repente se demuestra sensitivo
como un lírico inspirado y compañero.
José De Zan
No hay comentarios:
Publicar un comentario