lunes, 14 de abril de 2014
A 120
Nos dijimos: ‘Vayamos despacio’
Quizás para no herir tus mis miedos o los míos.
Hay momentos, te juro, en los que pondría quinta a fondo
bajando la cuesta de Bárcena.
Pero me gustas demasiado
y ese simple hecho me pone tímido, miedoso y cauto
como a un adolescente.
Callé algunas palabras,
corrí la mirada,
reprimí las ganas de abrazarte
y quedarme pegado a vos.
Pero todo él valió el esfuerzo.
Todavía siento el frío sabor
de la menta granizada
que probé de tus labios
esa tarde soleada de otoño
cuando nos dimos cuenta
que faltaba mucho para junio.
Mariano Ortiz
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