En la agonía de la tarde
del féretro crepúsculo del sol
mis pupilas llenan el horizonte.
Como náufraga sin norte
a la deriva, entre los espejismos de tu memoria
colecciono lágrimas de cada ola de tu recuerdo
de cada recuerdo sobre la arena de mi cuerpo
y, cada caricia de tus aguas destruye mi corazón
hasta los corales de mi alma.
Grito en las tormentas de tus gritos
embriagada de las tinieblas
me arrastro en tus cantos de sirena
imaginando la sal de tu cuerpo
imaginando el soplo de tus vientos marinos por mis labios.
Te abrazo, impregnando mis huellas
y, como alma a la deriva
me ahogo en tus llantos que son los míos.
KARLA MARTIN
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