domingo, 23 de septiembre de 2018
AL ABRIGO DE TUS BRAZOS
Puedo demorar el próximo encuentro
sin presentar ningún argumento
que pueda justificar tus dudas
porque no me has creído nunca
quizá por tantos desaciertos,
quizá por tantas excusas.
Pero, en mi ser, te sigo queriendo
para mi bien... y para mi desconsuelo,
deja de lado el corazón
que él, no te gobierne, no,
que tiene el insano talento
de los insaciables poemas de amor.
¡Ay!, ¿cuanto daño te han hecho
las intenciones que pueblan unos versos?
tornaron la fe en presidio
y éste te fue privativo
tan sólo de tus recuerdos
aunque estos fuesen consentidos.
Cuanto frío habita los huesos
al abrigo del infame tiempo,
después de tantos años
caminando en solitario,
evocando tantos momentos
¡tantos sentimientos!,
que sólo era necesario
el abrigo de unos brazos,
el latido en aquel pecho.
Luis Maria Saiz Laso
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