viernes, 6 de febrero de 2015

DIARIO DE UN POETA SOLITARIO


“… Bueno se puede ser un poeta solitario, vivir en soledad determinados sentimientos anímicos que vienen influenciados por la forma de ser de cada persona y aunque por fuera uno pueda dar la sensación de tímido o serio, por dentro uno puede ser feliz, aunque no demuestre ese “mundo interior” intenso, que se pasa todo el día, casi obsesivamente, dando mil vueltas a los problemas cotidianos o que una persona sea muy meticulosa y le guste tener todo en orden o que le guste planificar a corto, medio y largo plazo y así su mente y cerebro se descargan de ideas y proyectos futuros.

Los poetas tenemos una sensibilidad especial para las cosas, a veces nos viene la inspiración y escribimos hermosos versos llenos de un ritmo y cadencia sorprendentes, pero otras veces nos ocurre el “síndrome de la página en blanco” que la musa inspiradora se olvida de nosotros y nos genera una gran frustración que se compensa con otros momentos fértiles de inspiración en los cuales las palabras, los versos salen casi solos, aunque por supuesto hace falta un poco de esfuerzo intelectual para que luego ese poema, ese verso, llegue a la persona que lo lea y sea publicable, aunque tampoco pasa nada si no se publica, porque la satisfacción y placer está en el hecho de “parir ese poema”.

A los poetas a veces nos ocurre, al menos a mi me pasa, que el círculo social que me rodea me influye negativamente y te dejas arrastrar por el materialismo que nos arrastra a todos y abandonamos un poco el espíritu sensible, los silencios, los momentos de no hacer nada y de relajarse uno mismo con su Yo y dejas repentinamente y provisionalmente ese mundillo poético por diversas circunstancias, para poco después resurgir como el Ave Fénix con más ímpetu …  

Juan Montero Lobo “Visnú” -Segovia-

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