viernes, 19 de septiembre de 2014

UNA INSACIABLE INJUSTICIA DEVORA EL MUNDO


Llegas oquedad devorante de siglos y de mundos,
como una inmensa tumba.
DÁMASO ALONSO

Una insaciable injusticia devora el mundo
en estos tiempos donde prodigios y artilugios
nos llevan a explorar celestes constelaciones.
Ejerce de necesario combustible, de un futuro cierto
con códigos de barras de garantía de éxito
donde los valiosos se levantan sobre los menesterosos.
No hay lugar para los débiles
en ese escenario perfilado hacia el progreso
en el desbrozan menguantes hierbas
sólo quedaran las medianas suculentas
que ejercerán de cortafuegos y a la vez
alimentaran la máquina que genera
el bienestar del derroche y la opulencia
de los menos, sobre todos
bajo un cielo hueco, inmensa oquedad
donde lechones muertos abonan la certidumbre
de el mejor de los mundos posibles
como tierra de bosque quemada
quedaran millones de sueños
que fenecerán antes de brotar
en las tinieblas de la sombra negra.
Veintiséis mil niños mueren al día por causas evitables.

Del libro La incierta superficie de FRANCISCO MUÑOZ SOLER

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