domingo, 21 de septiembre de 2014

UN DESASTRE


El mundo fue y será una porquería, así dice el tango, Cambalache, que fue certero y popular en el siglo pasado. Ahora nos encontramos al borde de todas las posibilidades: un loco o varios locos en su punto máximo de locura lanzan unas cuantas bombas atómicas, el imperio sigue con su juego sucio, las guerras locales abarcan todo el planeta, se derriten los polos con sus nefastas secuelas, cambia el polo magnético magnético de la tierra, una tormenta solar deja en el suelo las tecnologías modernas, aumenta el hambre en el mundo, dejando a su paso desolación y mortandad. En suma si el siglo XX fue un desastre con algunos relámpagos de algo distinto y necesario, este siglo XXI amenaza ser peor.

Sin embargo, bueno es tener en cuenta que el futuro no está escrito, lo escribimos nosotros con nuestros actos presentes. Ahí estamos en lo que hace unos pocos meses fuera Ucrania, hoy es algo apenas reconocible. Por muchísimo menos de lo que hace Israel, el gobierno de Ucrania o el estado islámico, el imperio y sus afines de Europa arrojaron bombas en Libia, hoy de aquella Libia no queda nada y es mucho peor lo que puede salvarse de los escombros. Irak es un terror permanente, Siria sigue en la debacle. Gaza azotada por Israel, es un ofensa moral a la humanidad. Las soluciones que dan los poderes del norte resultan siempre peores que los problemas que pretenden solucionar. Bombardeos, ejércitos en su triste negocio y los medios desinformando masivamente. En estas últimas dos semanas hemos visto de un lado la impiedad de un estado: Israel, y la resistencia de un pueblo, el palestino. Junto con la vergüenza y el dolor, Gaza nos dice que jamás ningún ejército ha ganado una guerra contra todo un pueblo. En suma a los desastres se le agregan desastres mayores y esto piden de nosotros soluciones de fondo. A los desatinos de los ejércitos opongamos el tino de nuestros sentimientos, la pureza de nuestro gestos de amor.

El Movimiento Poético Mundial llama a una revolución poética. http://proyectoculturalsur.net/por-una-revolución-poética-mundial/  Esto pudiera interpretarse como un simple cambio en la forma de hacer poesía, quiero creer que la intención es mucho más profunda, como profundos son nuestros problemas de civilización. Los dilemas hoy son de vida o muerte. En realidad lo que se necesita es una Revolución cultural mundial, un cambio profundo de cultura, un cambio que abarque el hacer y el pensar, el ser y el demostrar, el pensamiento y la acción. Un cambio que nos permita a todos trascender. El asunto es que hacemos en nuestro hacer diario para que estos hechos deleznables no sigan ocurriendo. A Partir de ahora y por siempre consagraremos todo el mes de agosto para acciones por la Paz.

TITO ALVARADO

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