sábado, 6 de septiembre de 2014
HAITÍ
¡El vudú camina en la montaña pelada de Jacmel!
Papá Tan –Tan, papá Tambor
Papá en Francés y creole.
El vudú toca tambor en las noches de aquelarre
y dicen que el demonio anda buscando
el eslabón de un zombi perdido.
Escuchad al hombre de barro negro:
es un poeta extraviado, educado en París
y condenado a muerte por si mismo.
Canta su plegaria de aridez infinita:
“Uno se cansa del cansancio.
El arado enmohece sobre la tierra yerma.
Las flores agotaron su esplendor: murieron.
Se borró la huella del hombre.
La tierra se tragó la huella del hombre.
Se comió la flor.
El viento barrió la fuente
Alisó la tierra, destapó las piedras.
Haití es una piedra sin musgos adheridos.
La miseria insiste en sobrevivir
con uno de hemoglobina por las calles.
Hay una muchacha cargando un balde de agua:
ocho horas de caminar
para alargar la anti-vida.
La sed a cuenta gotas va matando la gente.
Papa Paul, Papa Jean.
Casi todos los papás y mamás de Haití, los niños
y mujeres de mi media isla
sobreviven con tortas de barro con manteca.
La niña Celestine canta en Gonaives por la mañana
En mi tierra la gente canta con la tristeza congelada
En los ojos y un tan-tan que le late en la sangre.
¡Qué ironía! Mi negra gente cantó La marsellesa!
Hizo la primera independencia del Caribe
Derrotó las tropas de Bonaparte en el Caribe
Escribió la historia más brillante
en las Antillas y hoy muere de mengua.
Yo no quiero lástima.
Solo ofrezco un retrato de mi hogar
Donde la tormenta arrasa la miseria y la resiembra
Y una niña canta en Gonaives, en Cap Haitien.
El hambre pela los dientes y sobrevive.
Puerto Príncipe más tiene de mendigo que de príncipe.
Haití es una afrenta
en un restaurant de comida francesa frente al mar”.
¡El vudú camina en la montaña pelada de Jacmel!
ÓSCAR PERDOMO MARÍN
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