domingo, 21 de septiembre de 2014

EL TÁCITO ES VOLUNTARIO


Este ojal de sentir se me abrocha
en vías de pómulo.
Cada mezcla de énfasis pasa,
intrínseco suspenso
en que doy deuda
y valor a una causa de riedumbre.
Un honor de latido
me afina risa y sangre,
la sal sólo me es un brazo
de hado y apetito.
No quiero notarme,
el cavilar,
el fenecer efímero sin muerte
me restriega su futuro embarazoso.
Una penuria de inercia me persigue anónima.
El yo complexión donde eh estado.
! Que interesante es estar
en la olla del silencio hirviendo
sin palabra!
La voz del jueves se me revuelca
hasta toser,
el pulmón de cada semana
con aire inexacto.
"Para eso es el vivir",
para estar parado
con los bolsillos llenos de azul.
Donde tal vez el átomo de la vida
aún es tubérculo.
Y tu golpeas debajo de la materia
una vida llena de sustento.
Pero de lo dado, sólo es reembolsable
el odio bacteriano.
El todavía tiene espinas,
el mañana una taza de aguacero errante.
! Que hacemos con la arena sin mar,
sin lágrimas, espera taciturna
de tantos años!
La medida en tierra
me da un soliloquio en pasos.
El celeste incorpóreo en distancia.
Pero a catorce siglos de existencia
sólo estoy perennizando tumbas.
Y el hueso de la vida,( desterrado )
aún tiene un tabaco pensativo.
No es que lo factible es ser escritor o ser poeta.
Es que aveces la demora indaga
al suspenso (pensando en la musa o la mustia)
siento la brújula del discernimiento
como un libertinaje agridulce,
de abecedario étnico
haciendo vals de instantes,
acicalando el verso luengo.
Causa y marasmo que no definen
su paso,
hijos del ser intentó,
hijos del regazo de la ilusión
y el portento.

Belén Aguilar Salas -Costa Rica-

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