martes, 8 de abril de 2014

SUCESOS ESPERADOS



Todo sucede cuando nos damos la vuelta,
las nubes forman un corro,
se mueven, bailan y ajenos,
miramos otro horizonte,
ese que, imaginario,
ni existe, ni existirá jamás.
Todo sucede, sin que suceda,
como el trinar de los pájaros,
en los árboles de cemento,
sobre las antenas parabólicas,
que sólo hacen ruido
pero ajenos a ellos,
decimos que cantan.
Todo sucede,
sobre los molinos blancos,
de aspas asesinas,
verdugos de seres alados,
a cambio de una luz teñida en rojo.
Acontece,
pasa,
ocurre,
incluso, no ocurre,
porque no nos enteramos,
si dormimos,
con las manos en las rodillas,
rogando a un cielo inexistente,
una piedad suspendida,
en primera instancia.
Y nada, ni nadie se entera,
si muere uno o ciento,
si comen o fallecen sin saber,
qué es eso de masticar,
de tragar atragantándose,
con comida, si,
-eso que se mastica-
claro que se pueden atragantar,
con los grumos de una leche en polvo,
pasada de tiempo.
Podemos decir,
que el cielo está lleno de nubes,
que forman corros y bailan,
como ellos bailaban,
desnudos de miedos,
de vergüenzas.
de dioses que les dan la espalda,
porque comieron del árbol prohibido
de la libertad
y les castigó con la pena,
de vivir con nosotros,
muertos de asco y hambre.

Mabel Escribano

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