En las consteladas
noches de verano
en que la luna llena
alumbra por mi ventana.
En las oscuras y frías
del largo invierno
cuando aterida escribo
mientras te espero.
En las tardes somnolientas
de la primavera
cuando el sol comienza
a calentar sobre la tierra.
Y en aquellas grises
y sombrías del otoño
donde hay veces
la lluvia repiquetea.
En todos estos tiempos
yo te he amado
tú me has amado
y ambos lo disfrutamos.
Cuantos te amo
hemos expresado
a través del internet
cuantos te extraño.
Muchas lágrimas
hemos derramado
por la distancia
que nos separa
pero fue más fuerte
nuestro amor
nuestra pasión
nuestra constancia
de alimentar día a día
hora tras hora
minuto a minuto
y a cada segundo
este amor puro
aguerrido, simple
que nos brota
desde nuestras almas.
En los amaneceres
en los crepúsculos
o en las noches
siempre juntos.
Con peleas, enojos
y hasta celos.
Pero con un sentimiento
que solo Dios es testigo.
Por este amor
tan sublime y eterno
es que este libro
te lo dedico a ti
mi dulce árabe
de los ojos negros
el amor de mi vida
el que me inspiró en esto.
Diana Chedel -Argentina-
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