Algunas veces uno puede preguntarse si merece o no la pena luchar por cambiar las cosas, el mundo, la forma de ser de la gente. Parece que la pelea contra el sistema está condenada al fracaso y que todo va a seguir igual por lo siglos de los siglos.
Viene a cuento una historia que circula por ahí:
“Un hombre iba paseando por una solitaria playa, recogiendo estrellas de mar que se encontraban sobre la arena, bajo el sol, y arrojándolas al agua de nuevo. Otro hombre estuvo observándolo durante un buen rato, después se acercó y le dijo:
-Pero, hombre, ¿no ve que lo que está haciendo es un trabajo inútil? A lo largo del mundo hay miles de playas en las que decenas de miles de estrellas de mar quedan sobre la arena y mueren bajo los rayos de sol. Usted nunca podrá hacer nada para evitarlo. No podrá salvarlas a todas.
El otro hombre lo miró fijamente, se agachó después y, recogiendo otra estrella de mar, la arrojó al agua. Entonces contestó, con una sonrisa en los labios:
-Pregúntele usted a esa estrella de mar que acabo de lanzar al agua si ella ha notado o no la diferencia”.
Pues eso, que algo se consigue, seguro.
Francisco J. Segovia -Granada-
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