Aún en el otoño de mi vida;
Aún en mi camino de regreso;
No dejo de evocar aquel suceso,
Que me llevó a tu boca distraída.
Mil palabras no significan nada,
No pueden congelar aquel momento…
Siempre latente como un sacramento,
Que para siempre selló mi jornada.
Y fue aquel beso la grandiosa hazaña…
Fue el hallazgo feliz en mi camino,
que bien pronto devino en una puerta…
Una puerta abierta en la montaña,
que un día separara mi destino,
de la tibia delicia de tu huerta.
FEDERICO SERVANDO RODRÍGUEZ
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