domingo, 23 de marzo de 2014

HECHOS


Teniendo en cuenta que pocas personas
son capaces de abandonar
el hábito de toda su vida,
aunque les parezca un estorbo;
que si bien intuyes
en la sensibilidad del corazón
algún sentido
lo cierto es que cuesta horrores
averiguarlo;
que los afanes que forman
los peldaños de tu historia
apenas ofrecen
mayor consistencia que una humareda;
que, por mucho que corras, siempre
serás un rehén de tus miserias;
que el autobús
para el otro barrio puede
aguardarte detrás de cualquier esquina,
y que no existe nada en realidad,
aparte de este instante
condenado a fluir,
la conclusión evidente
es que no eres el rey que te creías.
Acéptalo y al menos
te ahorrarás la molestia
de deberle minutas al psicólogo.  

RAFAEL SIMARRO SÁNCHEZ

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