Sentidos susurros
transformados en gemidos hirientes.
La desidia le ha desgastado.
La ignominia lo ha vencido.
Sin amor,
se ha consumido.
Con sus alas fracturadas
han partido las penas
y terminado las miserias.
Desde el asfalto hirviente
saltan diablillos
en macabra danza
burlescos y danzarines
es sus confusas tropelías.
La piel ha quedado libre,
sin ataduras.
El tronco,
inerme
después del último suspiro,
yacerá en su fatídico
y eterno hogar.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario