Al grito jaque, el rey sufre conmigo,
y por eso hay nerviosismo en mi mente.
Al rey lo ataca un peón que maldigo,
en un envite sutil y elocuente.
Si tomo el peón es duro el castigo
y la muerte del rey es evidente.
Poseo un peón libre que es mi amigo,
y mis ojos ven su avance inminente.
Busco una estrategia en la contienda
y encuentro una magnífica jugada
que evade el jaque, sin tomar la ofrenda.
Sigo el hilo de esa idea razonada
el peón avanza en la libre senda
y surge la mágica torre alada.
Soneto dedicado al “Ajedrez Jubilado”,
donde la promoción de peón en torre
se convierte en el requisito ilusorio
para obtener el triunfo
Néstor Quadri
Publicado en el blog ajedrezyliteratura
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