La muchacha de la sonrisa eterna
me dice que salga por ahí de farra,
si no tengo por qué ni cómo,
si no tengo ni fe ni ganas,
si no tengo para bailar yo combo,
si cuando llega dizque se achanta,
si no conozco el pétreo colmo
del caracol que me adelanta.
La muchacha de la sonrisa eterna
me dice que la vida es grata,
que quien aspira al hambre merma
su pan migado pateando lata,
la muchacha de sonrisa eterna
me dice que la vida escapa,
me dice que la vida sempiterna
a los atontados del culo atrapa,
me dice que no le dé yo tregua
al trampantojo y a la trampa,
dizque en la calle se ve a leguas
la inmunda piel que destapa
sueños en flor y madres de tierra,
en sueños de séptima etapa,
mañanas felices que han de brotar
como brotan al sol las legañas,
mañanas absurdas por concretar,
mañanas por ser por ser mañanas,
mañanas no sé, no sé, si la verdad,
mañanas en esa enfriada jaula
pía de lisa y ciega contrariedad,
que quiere y no puede ser,
por que no se conforma con ser el mundo
naturalidad de salvaje mar,
mañanas todas ebrias de soledad,
mundo en mañanas contra la pared,
sí, pared, pared contra pared,
mañanas para dejarme ser
y no poder serlo ni esta ni ninguna vez,
serlo, serlo, por ti yo sí lo sería,
ser por ser y no poderlo ser,
mañana que yo tanto quería
y ahora la quiero todavía también.
La muchacha de la sonrisa eterna
no sabe de mi ligera y sola pared,
y si sabe en ella no tropezaría
su vida en un triste traspié,
por que ella y su sonrisa eterna
son mañana que ni suponía
la noche en que yo madrugué.
Mañanas en las que algo yo abriría
y al no poderlo yo hacer,
mañanas de esta maldita manía mía
y no serlo para ella también.
Y no serlo y no porque no lo quería,
querer, querer, y no poderlo yo ser.
Antojo profundo de esta noche tan mía,
antojo, ilusión y un no rotundo
que desembocan en la locura fría
de este mal del día a día sin quién.
Ni para mal ni para tampoco bien.
Del libro LA VERDADERA HISTORIA DEL NO de
Cecilio Olivero Muñoz
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 32
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