lunes, 11 de febrero de 2013

FE


Todos tenemos fe, todos creemos,
pues es más fácil que exprimir la mente
en busca de argumentos, de motivos,
de pruebas que analicen o demuestren.
Mueren más por la fe que por la duda;
la fe no mata; simplemente, cree.
Mata más la ignorancia,
que despedaza cuanto no comprende.

Fanatismo, venganza, xenofobia
son máquinas de muerte.
Asesinan en masa los gobiernos,
y lo llamamos amor patrio. Mueren
multitudes distantes de otras razas,
y nuestra ira y protesta no se encienden.
Tantos sucumben víctimas del odio,
y es noticia que pronto palidece.
Los más de entre nosotros, tornadizos,
adoptamos la fe que nos conviene,
vamos donde nos llevan,
hacemos lo que quieren,
y nos juzgamos, porque así lo dicen,
libres, y por supuesto, inteligentes.
Ah, la fe del idiota,
impuesta y aceptada. Somos muebles,
recibiendo, sin más, a puerta abierta.
Se requiere el espíritu rebelde
que se oponga, cerrándose.
Si se rompen los platos, que se quiebren.
No sabría decir quién es más necio,
si quien gobierna, o quienes obedecen,
quienes predican egos y sofismas,
o quienes los toleran, y se duermen.
Hora es ya de revuelta,
de subversión, y de enseñar los dientes.
Mantén la fe, mas no en el ser humano,
que no entiende otro fin que sus laureles.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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