Aunque persevero, soy consciente que es en vano cualquier esfuerzo por mejorarme y que la alta intelectualidad me es negada por la falta de talento que poseo desde chico.
Sin embargo, mi enorme capacidad para la más obtusa y absoluta imbecilidad me hace perfecto para cualquier cargo político que usted, señor Ministro, quiera otorgarme, previo soborno de su excelencia, el Señor Presidente.
ALEJANDRO BENTIVLOGIO
Publicado en el blog memoriasdeldakota
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