Cuando el sol hermético
baja a suicidarse en la palaya
Sigo en ella mientras los albatros
llegan a dormir.
Desde el rayo que sube
por el cauce de las horas,
cifro y descifro palabras y besos
que un día me enseñaste
mientras nuestros labios gozaban del sabor
de nuestro vino… aquel vino.
Pero hoy
Hasta la nada te espero.
Incluso en lo lejos de la memoria.
Hasta la duda embriagada de epígrafes.
En la fiebre y el delirio.
Gesto un sueño con ese sabor que nos unió
en esas noches de demencia e ilusión de poder vivir mil vidas juntos.
Sonia Lilian Sager –Santa Fe-
Publicado en el blog poemasenanil
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