lunes, 11 de febrero de 2013

AQUEL VINO... NUESTRO VINO


Cuando el sol  hermético
baja a suicidarse en la palaya
Sigo en ella mientras los albatros
llegan a dormir.
Desde el  rayo que sube
por el cauce de las horas,
cifro y descifro  palabras y besos
que un día me enseñaste
mientras nuestros labios gozaban  del sabor
de nuestro vino… aquel vino.
Pero hoy
Hasta la nada te espero.
Incluso en  lo lejos de la memoria.
Hasta la duda embriagada de epígrafes.
En la fiebre y el delirio.
Gesto un sueño con ese sabor que nos unió
en esas noches de demencia e ilusión de poder vivir mil vidas juntos.

Sonia Lilian Sager –Santa Fe-
Publicado en el blog poemasenanil

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