martes, 12 de febrero de 2013

A PUNTO


A punto de romperme,
como un viejo juguete,
me acuesto y me levanto cada día.
Dios y yo lo sabemos.
No hay hilo de esperanza
al que poder asirse y, sin embargo,
ensayas tu sonrisa ante el espejo
y finges que todo  va muy bien,
aunque de golpe toses
y te duele la espalda
y tu piel se  enfebrece
y, ¡bueno!, continúas
tu actuación como si nada,
aunque crujen tus huesos
y tu alma, en secreto, es un quejido
e invocas a tu madre
y sueñas con tus amigos muertos.
En fin, no ves por dónde
y mucho menos cómo.
No obstante, de veras estás loco
hasta las viejas suelas de tus tristes zapatos,
sigues, igual que aquel muchacho
que fuiste alguna vez,
creyendo en la poesía,
y escribes un poema y te consuelas
y cantas entre dientes una antigua canción,
una canción de aquellas
canciones que cantabas siendo niño:
“¡Jardinero,  tú que entraste
en el jardín del amor...”
Y vives otro día
y enfrentas otra noche
a punto de romperte
como un viejo juguete,
como un juguete  viejo
solo y arrinconado en el viejo rincón
de tu ya  vieja vida,
donde a pesar a todo y de todos
la poesía, tu poesía, renace cada instante
y tu vida es un bosque
donde gorjea y gorjea
el niño ruiseñor  de la belleza
irradiando esperanza y alegría.


JUAN CERVERA SANCHIS -México-



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