He sentido miradas
que me han hecho turbar,
me han hecho sentir vergüenza,
o me han hecho sentir sensual.
Miradas que hacen bajar la vista,
te hacen sentir pequeña,
como si te fueran a pisar,
de ellas quieres escapar.
Miradas que buscan la mía,
otras que la cabeza
me hacen girar, esa mirada,
no puedo sostenerla.
Hay miradas pícaras
que me hacen sonreír,
las hay de dolor y temor,
que me hacen lagrimear.
Las miradas más tiernas,
fueron las de mis hijos,
que sin saber hablar,
me decían, te quiero mamá.
Las que nunca olvidaré,
son las de su padre,
que con ellas me demostraban,
lo mucho que me amaba.
Anitra Bravo Galaz -Chile-
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