no hay llanto que no sea fruto del cultivo de fantasmas
hay un río rojo en el que nos bañamos a diario y está frío
nosotros estamos fríos, somos como dijo Pessoa: “cadáveres aplazados que caminan”
y caminar es difícil y hay mucho dolor acumulado entre las piedras de nuestra casa
por eso hemos de limpiarla a diario
el polvo es enemigo de la risa y tiene un pacto con la sombras
ya no pienso en los vidrios rotos de ayer, ya no pienso
siento el día y navego sobre el agua de mí misma
somos futuro, por eso hago una escultura con el viento
me ato a las alas de la noche para asegurarme llegar a mañana
y la desnudez del día limpia mi cara
amanezco con flores en las manos y hundo mis pasos en la tierra
los duraznos y los jazmines marcarán la ruta de los nombres.
Silvia Martínez Coronel
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