Ven...,
acércate...,
desde aquí...,
desde mi lecho de dolor,
quiero decirte...
que te he querido...,
te he querido tanto
que te he mirado
cuando no me mirabas,
que he estado perdido,
de pasillo en pasillo,
cuando te ibas.
Ven...,
acércate...,
nunca te he regalado
un ramito de violetas,
pero he buscado,
en silencio,
tu regalo de cumpleaños.
He observado tu sueño
y he buscado,
entre tus arrugas,
el alma joven,
que te hiciera feliz.
Ven..., acércate,
la noche oscurece mi vista,
el pan se me hace duro
y la vida,
se resiente en mis tripas...
Acércate,
mis ojos,
que ya no te ven,
te huelen,
buscan tu sombra
y aquella mano
que se posó en ti,
cuando
creías que no estaba...
Ven...,
acércate...
Julio G. del Río
No hay comentarios:
Publicar un comentario