La vida, esa tirana tan hermosa,
que se hace escorpión y te seduce,
con miles de aguijones te reduce
poco menos que a nada, caprichosa,
y se empeña en llevarte hacia la fosa
donde habita el dolor, se reproduce
y luego hueso adentro se introduce
hasta llegar donde el amor reposa.
Yo le busco las vueltas y la esquivo,
ganando por un tiempo la partida;
ella vuelve triunfal, nunca vencida,
a golpear la puerta donde vivo.
Y otra vez sobre mí siento su hachazo,
pero, por bella, nunca la rechazo.
Juan Calderón Matador -España-
Publicado en la revista Oriflama 25
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