viernes, 6 de febrero de 2015
CONFESIONES A MI ESPOSO
Me fui con mi esposo
a dar una vuelta
por esos mundos de Dios,
a ver a dónde íbamos a ir,
pues éramos dos tontos
que querían sobrevivir
en un mundo,
al que no pertenecíamos,
pero que había que aceptarse,
pues nuestro amor era tan puro,
que no podíamos
estar uno lejos del otro.
…Y le dije,
ya has visto lo que soy, vida mía,
soy el amor a mis ancestros,
y llevo la cruz de aquel
que para mí es mi alma grande,
tengo que ir tras él,
tú veras que escoges amor,
no te van a dar mal, sino bien,
ten fe en lo que te digo,
lo nuestro no es temerario,
es seguir siendo lo que somos,
amor a la humanidad,
a los desvalidos.
…Y me di cuenta.
que somos los de siempre,
peregrinos en estas tierras,
almas que no son de ellas
sino de los demás,
pero esta vez vamos casados
no hay marcha atrás,
tú sabes amor que es así,
más he de decirte,
que la muerte se llevó
el luto de otros tiempos,
la soledad de los claustros
y el dolor de sus tormentos.
…Y vi un cristo nuevo,
hermoso, vivo.
relucía de limpio y bello,
y como siempre
que lo siento y veo,
te lo cuento, ya lo veras en mí,
y no es cuento lo que te digo,
es la fe la que llevo siempre,
es el fruto de mi alma,
de vivir en el mundo
de la sombra amada.
…Y vi volar palomas
que venían hacia mí,
era él que las enviaba
y yo en mis brazos las recogí,
su mensaje era,
te amo desde que te vi,
y comprendí que él
se sentía feliz.
Juntos seremos la luz
de todos los que nos vean,
de los amigos, de la familia,
de todo aquel que tenga amor
y quiera venir con nosotros,
pues donde hay amor hay alegría,
hay senectud, hay poesía,
hay una fuerza tremenda
hacia la esperanza
de los nuevos tiempos,
hacia la luz
que nos acogerá siempre,
allá en el firmamento.
FRAN TRO -España-
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