3201
El futuro está ya casi a la vista,
y ocurrirá, se quiera o no se quiera;
ni se prevé, se adquiere o se conquista,
es él quien de nosotros se apodera.
Déjalo en paz. Bastantes avatares
enfrentamos al filo del presente.
Llegue con alborozos o pesares,
siempre aparecerá tan de repente.
3202
¿Qué hay del ayer? Ya transcurrió; está muerto.
Ni admite variación, ni da enseñanza.
Si la diera, serías tan experto,
tan digno de atención, de confianza…
Pero el ayer es mudo; si nos grita
seremos todos sordos, o inconscientes.
Tal vez, bajo amenaza, nos invita,
pero somos espíritus ausentes.
3203
Llama la tentación, y si no abrimos,
no pasará de largo, golpeando
con mayor contundencia a nuestra puerta.
Y al fin se la abriremos. Sucumbimos,
no ya por ser nuestro carácter blando,
mas por ser tan magnífica su oferta.
3204
Sólo hay dos formas de vivir la vida,
dejar que nos moldee, o moldearla.
En una el alma quedará dormida,
incapaz de apremiarse, o controlarla.
En otra tomará escoplo y martillo,
y habrá de cincelarla a su manera;
alma con fortaleza de castillo,
que la sabe vivir como quisiera.
3205
Hemos en el invierno amanecido,
pero se escucha ya el trote lejano
de la joven, fecunda primavera.
Este silencio hostil, casi vencido,
se poblará de cantos, y en el llano
verdeará de nuevo la chopera.
Se ha de trocar en gozo y esperanza
la actitud del invierno, plañidera,
si mi canción renace y se afianza.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
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