viernes, 6 de febrero de 2015
AÚN HAY ESPERANZA
Aunque afligidas las hojas, sin brillo
grotescas se retuerzan
intuyendo el soplo que su ficción
enjuta disemine.
¡Aún hay esperanza!
Aunque amenazante el opaco espacio
de apelmazadas nubes,
duro manto plomizo
que el frágil equilibrio desvanece.
¡Aún hay esperanza!
Sé del ahogo, llanto contenido
que aprieta la garganta;
del galope desbocado en lirismos
de la sangre fogosa
y de la ilusión que cede al dolor,
a la amarga impotencia.
¡Aún hay esperanza!
Conozco la atrayente seducción
efímera, ingrávida
que precede al desengaño, al vacío,
a la nada y sigo sosteniendo:
¡Aún hay esperanza!
A pesar del ascendiente maligno
que desprende la tierra
subyugante, persistente, opresivo
inductor de la razón fatigada.
¡Aún hay esperanza!
Oye bien lo que digo:
ni siquiera la tiniebla sin fondo,
ni el conspirar por todo el mal urdido
matarán la esperanza.
¡Grita!, ¡Grita conmigo!
Que aún hay esperanza.
INMACULADA NOGUERAS MONTIEL
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