Amor mío,
que me regalas suaves emociones,
entretejidas notas formando cantos de alegría,
una exquisita y elegante armonía
donde me dejo arrullar sin miedo,
y esa sonrisa que te ilumina el rostro,
y que te da una expresión
que ni siquiera tú sabes que tienes,
que me llena el alma y me trunca el respiro.
Vernos es como un latigazo,
un destello cegador,
del cual tú, como yo, quisiéramos escapar
pero al cual después te rindes.
El alma siente y respira,
aquellos pálpitos, notas de asombro absoluto.
Maravilloso sí, pero arduo este pensar,
que vivimos sobre las alas de un sueño,
y que escapa de esta realidad que vemos lejana.
Mauro Bompadre
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