lunes, 24 de marzo de 2014

NÉCTAR AGRIDULCE


¿Y tú crees que son gotas de jadeos
que derramo sobre tu cuerpo ardiente?.
En realidad son lágrimas porque muero,
sabiendo que tu alma está ausente.

Si la carne cobija tus gélidos suspiros
solo es eso y jamás un sentimiento,
tú no quieres recorrer todo el camino
pocos tramos y por ínfimos momentos.

Lo externo lo disfruto hasta el desmayo
no permites que me interne en tu cuerpo,
y si lo hago con un beso me deshago
de los trémulos y traidores pensamientos

que aguardan con urgencia otros brazos
cual flores fértiles habitan los rosales,
a que lleguen mariposas de todos lados
las que sin pudor lograrán alimentarse

del néctar agridulce de los desprecios
con que se llenan mis manos al tocarte,
yo te amo y por la noche pago el precio
tan injusto de tu corola, cuando se abre.

Ramón Pablo Ayala (Argentina)

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