lunes, 24 de marzo de 2014

LENGUA


Cada palabra que hablas me acaricia
con el tacto invisible de una mano
inquisitiva y suave, de artesano
moldeando la arcilla con pericia.

Y si no hablas palabras, qué delicia
tan comunicativa, de escribano
resbalando en la piel, tacto profano,
deslizamiento de húmeda impudicia.

Ambas revelaciones me transmiten
idéntico mensaje, y me repiten
en formas varias cuanto sé o intuyo.

Mas prefiero escucharlo de tu boca,
ya en sonido ya en rasgos; me provoca
tu comunicación, y hacia ti fluyo.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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