Mientras tirita una estrella,
quizás en esta noche anchurosa,
sea infinitesimal poro feliz.
Cuando dormita todo,
cuando las palabras suenan
sin que las sospechen
los ritos del estruendo.
No es silencio el que habita,
sencillamente puede decirse
sin el retumbe que nos parea.
Es noche para verse.
MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO -Madrid-
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