Suéltala, para qué la quieres.
Libre será mucho más feliz.
A tu lado perderá su inocencia,
no crecerá ni tendrá personalidad propia.
Repetirá tus esquemas,
será una mala imitación
que incurrirá en tus mismos errores
y nunca sabrá salir de su cueva
por sus propios medios.
Libérala ahora que todavía
estás a tiempo.
Déjala que vuele con sus propias alas.
Así llegará hasta donde prefiera
sin que nadie le marque el camino.
JOSÉ LUIS RUBIO
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