Cuando Polo Montañez
le dijo adiós a la tierra,
lloró el ángel de la sierra
lágrimas de sencillez,.
Conmovido ante el estrés
se sintió temblar al monte
y se vio en el horizonte
como halo sobre un rubí
un manojo de aidelí
en los trinos del sinsonte.
Yaser García Cortés
Publicado en Del Verso y la Memoria
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