A Laura
Este café de Coghlan, donde no habías estado,
te sabía aun sin conocerte.
Aquí no esperé asombros
aunque entré alguna vez deseoso del suceso,
mas como nadie vino a mis manos vacías
retorné al hueco de soledad confiable
a acurrucarme en algún sueño inútil.
Esto sucedió más atrás de anteayer,
ya perdido entre los pliegue del pasado,
en años lejos,
donde ninguno de los dos había nacido a esta intensidad,
cuando sernos no era éste,
sino querer en otros.
Antes no fuimos el ahora que sí,
sino dos desconocidos entre otras luces y sus sombras.
¿Dónde, en suspenso, la vida esta?
¿Dónde este latir cuando entonces?
Tal vez sólo ave fénix,
cenizas para la resurrección
que la vida aventó en nosotros para vivirse.
Del libro Cielo de Coghlan de RUBÉN DERLIS -Argentina-
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