Redoble en verde.
Altas las cimeras graníticas.
Los cardos me escoltan la bajada
por un sendero de piedras cargado.
Un aplastante sol pegado.
Paisaje que va y viene
con cada curva de trazos.
En las faldas desplegadas,
riachuelos perdidos.
Algo quieren decirme lo robledales,
quizá algo sobre el aplastado acebo;
pinchos que se enredan en mis piernas.
Nubarrones en el cielo.
A la par que la sangre rueda,
rasga la cúpula un relámpago.
Cascadas caen en torrente.
Perlas de gotas rompiendo las ramas.
Liliácea y triste la llanura.
Las voces quietas.
Los truenos sonando
con eco de redoble en verde.
Ana María Lorenzo.
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