martes, 23 de abril de 2013

MI HISTORIA DE AMOR


Deseo

Tus labios son un terciopelo rojo que acaricia el durazno que cubre mi cuerpo
haciendo que las gotitas de rocío broten de mis ojos
para empaparlo todo de regocijo
por haberte encontrado.

Ven pronto.

La vida se me escapa entre los dedos
y cada minuto que pasa es un minuto menos de aire,
el reloj es implacable, no perdona
continúa su marcha mirándome desde el infinito.

Te espero.

Quisiera vivir una eternidad constante
para disfrutarla contigo,
agradezco y deseo que el tiempo que me resta de vida
pueda pasarlo a tu lado, pero no pienso en el ocaso, no todavía.

Sigo esperando.

Evito mirar el reloj que me dirige una risilla envuelta en polvo y melancolía
cada vez que paso frente a él
pensando en ti, pero no importa.
Seguiré esperando lo que sea necesario hasta tenerte conmigo.

El gran día llega.

Eso es lo que mi corazón me repite a cada instante
cada vez que mis fuerzas tratan de abandonarme, cansadas de esperarte.
¡El día llegará! No desfallezcas, no aún.
Si lo haces, corres el peligro de perderlo todo, por dudar un instante, tan solo un instante.

Me llaman loca.

Si. Así me llaman los que no conocen las mieles del amor
un amor que he sentido aún sin tocarlo, he vivido aún sin abrazarlo,
he disfrutado en muchas noches, en silencio, y no me importa que me llamen así, porque sí, lo
declaro. El amor es una locura maravillosa y constante en mi mente, y tú eres el culpable.

Y te esperaré.

Te esperaré porque declaro que esta espera no es más que un segundo
escondido entre el universo de los pliegues de mi espalda,
es un segundo atrincherado en las humedades de mi cuerpo
esperando que llegues y lo descubras poco a poco, o de golpe, como quieras.

Llegaste.

¡Aquí estas! No más espera, no más soportar cuchicheos sigilosos mirándome,
no más risillas mortecinas del reloj,
no más palabras de locura ofendiendo a mi locura
porque aquí estás ¡incrédulos desvergonzados!. Ahora ustedes tendrán que crear y creer
su propia historia de amor.
Vamos, caminemos juntos sin mirar atrás, porque el atrás no existe.

Roxana Rosado 

No hay comentarios:

Publicar un comentario