2821
A silencio y vergüenza me acomodo,
prolongando esta sádica violencia
que desmorona mi estructura humana.
Día a día lo voy perdiendo todo,
y es la inseguridad que me sentencia
a que por mí repique la campana.
Si de este laberinto huir pudiera…
Si mi grito, una vez, no enmudeciera…
2822
No sé cómo te llamas, pero un nombre,
si te da a conocer, no te describe,
y un verbo sólo indica ocupación.
Te contemplé al pasar, y como el hombre
que soy, que al admirarte no se inhibe,
te di mi más audaz interjección.
2823
No hay juventud, vejez o edad madura
para quien amanece cada día
consciente de lo que es y lo que anhela.
Sabiendo que la vida se apresura,
renacerá con mágica energía
cada instante fugaz que emerge y vuela.
2824
No vendrá a impulso de alas,
ni en el regazo eufórico del viento,
ni a intrépido redoble de tambores.
En desnudez vendrá, sin otras galas,
y si no estás atento,
desaparecerá entre bastidores.
Que la felicidad es caprichosa,
y otorga sus favores
a quien quiere, y de forma sigilosa.
2825
La juventud que ves no es envidiable,
quizá ves su disfraz declamatorio,
es más, te desconoces a ti mismo.
Hay otra juventud más formidable,
que llega con la edad, su territorio
más íntimo y de menos egoísmo.
En esta fase de la vida estoy,
sabiendo cómo fue y por dónde soy.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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