En este curioso país hay un millón de viviendas vacías y paradójicamente hay un millón de familias sin hogar.
En Egoistópolis se tiran cada día miles de toneladas de comida y paradójicamente hay un millón de egoistopolitanos que pasan hambre.
En Egoistópolis no se saluda por la calle y las casas parecen cárceles con rejas por todas las ventanas.
En Egoistópolis el miedo de los egoistopolitanos los ha llevado a desconfiar de todo y de todos y la propiedad privada es custodiada con armas.
Los egoistopolitanos preferentes no dudan en matar de un disparo a otro egoistopolitano no preferente que intente sustraerle sus tesoros…
SALVADOR MORENO VALENCIA
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