Conocí a Carlos Buratti cuando a principios de la década del 80 ejercía el cargo de Director del Diario Época de Corrientes (Argentina), e introdujo una Columna Poética dando cabida a noveles cultores del género que, hasta el momento, no habían tenido espacio para mostrar su creación.
Ese fue el punto inicial para quien
esto escribe, y otros escritores que desde ese lugar, dieron a la literatura correntina una interesante proyección renovadora.
A partir de entonces nos une una
firme amistad así como con su esposa, Dora Lauro. Amistad que ni los avatares de la vida ni la distancia, han logrado debilitar.
Carlos, una personalidad introvertida,
es un escritor nato. Vaya una a saber por qué circunstancias de la vida mantuvo oculta esa faceta, destacándose en cambio, en su rol de periodista y como fundador, junto a Dora, de un Instituto Superior de Carreras Terciarias que este año cumple su vigésimo aniversario y en el que alguna vez colaboré laboralmente.
Extraigo de la contratapa de su
libro “Palomas de Plaza”, una aproximación a su biografía, mucho más rica que lo que este extracto deja entrever: “Casado, cinco hijos, seis nietos, -al momento- ha decidido hacer un alto en las obligatorias y necesarias tareas laborales para dedicarse a tres asignaturas pendientes y fundamentales: viajar, disfrutar de los nietos, y siempre la diferida y postergada de escribir, aunque sería mejor decir: de editar, ya que desde sus quince años amontona originales. Poesías, novela biográfica, cuentos para niños, fueron anteriores creaciones que por el momento continuarán inéditas. Hoy inicia el contacto con los lectores con este ramillete de cuentos en los que, como en la vida, es muy difícil discernir o determinar dónde concluye la realidad y comienza la ficción…”
Cabe agregar que esos cuentos
y relatos son extractos de una realidad que muchas veces golpea, con personajes de carne y hueso y sus dolores, frustraciones y escasas alegrías. Ellos, con apabullante naturalidad, nos incorporan sus historias como un personaje omnisciente, partícipe necesario o testigo presencial.
Prosa de excelencia, finales sin
fisuras, temas emotivos, tensión narrativa y lenguaje impecables hacen de “Palomas de Plaza” un libro de colección. No es el afecto el que dicta estas palabras, aunque reconozco la
dificultad de ser objetiva. Para
certificar esto, copio el párrafo con que el prologuista, escritor y periodista Darwy Berti cierra su evaluación:
“Nos confesó alguna vez Nietzsche
que él tampoco confiaba en esos autores a los que se les nota que se han propuesto escribir un libro: “desde hoy solo leeré a aquellos cuyas ideas se hayan convertido, inopinadamente, en un libro, nos decía. Seguramente hoy Nietzsche leería “Palomas de Plaza”.
Palomas de Plaza fue presentado
en la Feria del Libro 2012, en Buenos Aires, el 5 de mayo último. Rodeado del afecto de familiares y amigos, Carlos Buratti al fin, cumplió una de sus asignaturas pendientes. Formulamos sinceros augurios para la concreción de las demás.
CATALINA ZENTNER -
Argentina-
Publicado en la revista Estrellas Poéticas 48
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