domingo, 6 de junio de 2021

UN MILLÓN DE PASOS.(1995)


"Mañana,

cuando llegue a Santiago, 

aunque nadie me acompañe, 

no, no llegaré solo.

Bajaré del Monte do Gozo

cuando el sol

todavía no me devuelva

la sombra que me robó en la tarde.

Y no, no llegaré solo.

Llegarán conmigo los besos 

que me dieron los amigos, las amigas

 que quedaron detrás, que fueron delante

o que se quedaron por el Camino.

Conmigo llegarán 

los días  cuajados de barro en Navarra, 

el viento largo  de la Rioja, 

el sol abrasador de Castilla

y las nieblas  antiguas de Galicia.

Llegarán conmigo

el agua de mil fuentes,

los bravos arroyos del Norte,

los secos lechos castellanos y 

el caudal manso del Miño en Paradela; 

y la lluvia, la niebla,

y el sudor cambiado 

en mil tiernos abrazos.

Conmigo llegarán 

los frutos de mil árboles, 

el vino de mil cepas, 

el pan de mil trigos

y la sonrisa de mil labios.

Llegarán conmigo

los rojos  atardeceres,

las suaves auroras

y el paso lento de las horas.

Conmigo llegarán 

las lágrimas amargas

de los días de ampollas,

de frío y desesperanza.

Llegarán conmigo

las risas de las horas,  

los pies en remojo

y las sonrisas de ¡Buenos Días!

o de ¡Buenas Noches!

Conmigo llegarán 

 la galería de  los paisajes que vi,

el  ramillete de saludos que  me regalaron 

y  un bodegón de palabras que me alentaron. 

Llegarán conmigo

un  millón de pasos que di

huyendo del sol

por las mañanas

y buscando su ocaso

por las tardes.

Y apenas un breve momento, 

un segundo después de llegar, 

con todo eso cargado

en mi mochila nueva 

empezaré a caminar de nuevo.

JUAN LUIS RINCON ARES

Mención de Honor. XXVI Edición del Certamen Literario Manuel-Oreste Rodríguez López

AÑORANZAS.


Camino como un autómata siguiendo instintivamente la orilla sin verla, mi pensamiento perdido en el cielo  añil, recordando momentos increíblemente bellos que ya no volverán.

Miro el lugar donde se tumbaba a broncearse al sol y me pregunto si aún conservará su olor  la arena. No creo, han cruzado tantas lunas por el cielo desde entonces... Y están las gaviotas, ¡esas dichosas e inútiles  aves que se distraen borrando las huellas!

Ella destacaba entre la multitud de veraneantes como  rayo de sol entre las ramas del 

 bosque sombrío, una maceta de geranios en una ventana, un cisne en el estanque, una amapola en un trigal...

¿Dónde estará ella ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿A quién dedica sus pensamientos? ¿Con quién comparte el corazón?

La brisa es fresca, he sentido un escalofrío entre pecho y espalda, y acelero el paso para entrar en calor. Las olas murmuran a mi paso, algunas aplauden y escucho sus risas detrás. Las olas...¡qué sabrán ellas!

 Hay pescadores de caña atentos a sus líneas, y me observan al pasar; dos chicas jóvenes haciendo footing me adelantan; un hombre maduro viene de frente con un pastor alemán y se gira a mirarlas por detrás. Es normal, son guapas y  tienen un bonito culo. Como ella.

Ella, ella, ella, siempre ella...

¿Volverá alguna vez? ¿Se acordará de mí? Mejor no hacerse ilusiones, las aguas del río no vuelven atrás una vez que besan la mar.

JUAN PAN

TE QUIERO DAR UNA SONRISA.


Te quiero dar una sonrisa,

aunque mi alma acongojada,

mis puños apretados de dolor,

se van quebrando las uñas de la vida,

me van marcando una sola dirección,

pero yo te quiero regalar toda la fibra

de una suave manta de algodón.

Mis entrañas, envenenadas por esa brisa fresca,

que todo lo encona a mi alrededor,

enturbiada mi mirada,

envarado mi esqueleto,

no puedo encorvar mi vértebra sacra

para recoger los madroños de mi pubertad,

cronos me ha donado una mácula,

simientes que brotaron sobre mi cuerpo,

heridos mis macrogametos.

Mujer impía,

mujer sin lamentos.

La dádiva del tiempo me rasgó

todas las fuentes de aguas probas,

y sus rápidos menguaron,

mistongos, se torcieron

y no probaron la sal.

Un miserere en sus sepulcros,

canta una crestuda paloma,

muguete, lirio de los valles,

iracundos de mi suerte.

Los crisantemos declinados, a mi lado,

lloran sobre la tierra humedecida

ya por mis soledades,

comentos en mis sienes y en mi sangre,

verdades embozadas,

disonadas,

hastío y desazón

por malsonantes palabras.

Todas las ondas del mar no calman

este agravio en mi sentimiento.

Se quebrantan las cortinas

del cielo que me calma,

ni dístico ni cuarteta,

ni rimas ni versos,

harapientas mis palabras.

y aún así,

te regalan rozagantes,

mis labios, una sonrisa de amor.

MILAGROS RUBIO MAS

DEL CUADERNO DE POEMAS CELESTE

EL CANTAR DE LA SIRENA

  

Entre los arrecifes de coral, 

con mi vetusta barca zozobré, 

en medio del terrible temporal, 

a un canto sin igual yo desperté; 


quizá mi mente insana mal estaba, 

con ese hermoso canto, son del mar, 

pensé, _llegó el final o alucinaba_ 

y el dulce canto aquel, llegué a amar. 

Desde entonces buscaba la ocasión, 

para siempre tratar, de al mar volver, 

pues perdí entre las brumas la razón, 

por la esperanza de poderla ver. 


Ah, tú hermosa sirena tez morena. 

con tu dulce cantar curas mi pena.


George Rivas Urquiza -Perú-

MORTAIS PECADOS


Olho-me ao espelho, debruado a talha,

luminosamente esculpida, dourada,

e pergunto-me, pelo espanto das respostas,

na assumida personagem de rainha má,

quem sou, para o que dou, quem me dá.

Miro-me na volumetria das imagens

cobertas por peles enrugadas,

vincadamente marcadas por exageros expressivos

de choros por entre risos

plantados nos ansiosos ritmos do tempo.


Profundos e negros pontos,

poros de milimétricos diâmetros,

sombras cinzentas,

castanhos pêlos,

brancas perdidas entre cabelos,

perfil de perfeita raiz de grego,

boca carnuda, gretada de secura,

sedenta de saudosos e sugados beijos

de línguas entrelaçadas,

lambidelas bem salivadas...


Contemplo-me, fixado no meu próprio olhar,

de cor baça tristeza,

desfocando a máscara de pálido cansaço

e não resisto ao embaraço de narciso;

sou o deus que procurei e amei em cumprimento do milagre

ou o mal que de tanto me obrigar, não reneguei?

Sou o miraculoso encantador a quem me dei

ou a raposa velha, vaidosa, vestida de egoísta,

com estola de alva ovelha, falsa de altruísta?


No meu lamento, a amargura, por que matei;

sangrando a vítima, trucidei-a num ranger de molares,

saboreei com as gustativas variados paladares,

viciado no prazer da gula,

como instintivo porco,

omnívoro...


Rezo baixinho, cantarolando,

beatas ladainhas de pecador,

que rouba e se perdoa

a cem anos de encarceramento.


No aliciamento cobiçante, por belas coxas,

pertença de quem constantemente me enfrenta,

competindo com as mesmas forças,

traindo-me na existência do meu possuir;

viradas as costas, acabamos sempre por fingir.


Entendo velhos e sábios ditados,

não os querendo surdinar em consciência.

Penso de mim; importância demais,

e que outros possam entender,

como comuns mortais;

minha é a inteligente certeza

de querer enganar e vencer.


Sadicamente esbofeteio rechonchuda face

de idealista tímido,

que acredita e se deixa humilhar;

dá-me a outra, para também a avermelhar.


Vendo-me a infinitas e elegantes riquezas;

luxúrias terrenas, orgias, bacantes incestuosas,

sedas, glamour, jóias preciosas,

o que tenha etiqueta de marca,

marcantemente conotada,

que pavoneie a intensa profundidade da minha alma.

Ah! Ah!...


Salvas rebuscadas, brilhantes, de prata, pesadas,

riscadas de branco e fino pó...

Prostituo-me ao preço de uma mais-valia,

excita-me de travesti Madalena,

ter um guru para me defumar, benzer e perdoar,

sem que me caia uma pedra na cauda.


Adoro o teatro espectacular,

encenado e ensaiado em vida,

mas faço sempre de pobre amador,

sendo um resistente actor.

Escancaro a garganta para trautear,

sem saber, nem sequer solfejar

e gargarejo a seiva da videira,

que me escorre pelo escapismo de meu engano,

querendo audaciosamente brilhar,

descontrolando o encarrilhar do instrumento das cordas da glote,

com o do fole pulmonar,

e desafino o doce e melódico hino.


Sou no vedetismo a mediocridade,

que se desfaz com o tempo,

até ser capaz de timbrar sem ser pateado.


Acelero nas viagens que caminham até mim,

fujo do lento e travo demais;

curvas perigosas, apertadas,

que me adrenalinam na fronteira do abismo.

Fumo, bebo em excesso

e converso temas banais por entre ondas móveis,

que me encurtam a pomposa solidão,

mas nada é em vão.


Tenho na dicção um tom vibrado e estudado

de dizer bem as palavras que sinto,

mas premeditadamente minto

e digo de propósito, sempre o errado.


Sou mal-educado, demasiado carente, enfadonho,

que ressona e grunhe durante o sono.

Tenho sempre o apressado intuito do saber,

de querer arrogantemente chamar a atenção,

por me achar condignamente o melhor, um senhor,

sem noção do que é a razão e o ridículo.


Digo não, quando deveria pronunciar sim.

Teimosamente rancoroso, tolo, alucinado, perverso, mal-humorado,

vejo em tudo a maldade do pecado.

Digo não, quando deveria embelezar a afirmação.


Minto, digo e desfaço-me propositadamente em negação.


Mas, fiz a gloriosa descoberta de meu crescer,

tenho uma virtuosa e única qualidade;

alguém paciente gosta muito de mim.


Obrigado!


Tenho que descansar.


João Marques Jacinto


SECARAM AS LÁGRIMAS


 Secaram as lágrimas 

"Secaram as lágrimas...

Não há mais nada a fazer.

Preciso lhe deixar partir,

afinal a escolha foi sua.

Não tenho certeza

Do que me fez te perder,

Só sei que é preciso, 

lhe dizer adeus.

Você não quer ficar,

Está indo embora, 

destruindo  meu coração.

Que não sabe te perder.

Dói demais...

O coração chora em silêncio,

Você não quer ouvir, 

O som do meu amor.

Bate coração...

Lamentando a dor da despedida.

Sofrendo por alguém 

que jamais ficaria."


Las lágrimas se secarán.

"Las lágrimas se secaron ...

 No hay nada más que hacer.

 Necesito dejarte ir,

 después de todo, la elección era tuya.

 No estoy seguro

 ¿Qué me hizo perderte?

 Solo sé que es necesario

 decirte adiós.

 No quieres quedarte

 Se está yendo,

 destruyendo mi corazón.

 Quién no sabe perderte.

 Duele demasiado...

 El corazón llora en silencio

 No quieres escucharlo

 El sonido de mi amor.

 Latidos del corazón ...

 Lamentando el dolor de la despedida.

 sufriendo por alguien

 que nunca lo sería ".

Paula Cristina Conceição -Portugal- 

SOLEDAD

 

 En mi pecho tengo una herida,

 la herida de las nostalgias,

 ¿porqué mi pecho sucumbe

 a esos necios recuerdos?,

 si bien, tú me acompañas

 para hacer más ligero el regreso.

 Soledad, mi amiga,

 mi dulce compañera,

 que siempre me regresas

 a este navío de ensueños

 y me ayudas a navegar suave

 por un constante caminar de olas,

 transparencias esmeraldas

 de aterciopelados velos.

 Soledad, que me regresas al pasado,

 las imágenes son vividas

 con tristezas y recelos.

 Soledad, que una pluma me regalas

 para que escriba mis versos.

 Mis pestañas van cayendo

 sobre el iris de mis ojos...,

 destellos de luces negras,

 azabaches de mis sueños,

 como negro es el reflejo

 de todo momento pasado.

 Soledad, búscame en mis avernos

 y rescata lo que resta

 de este mísero cuerpo.

 Ya me meces, compañera,

 sobre tu regazo duermo,

 me cubren tus mantos de perlas,

 bordados del vientre del viento,

 suave caricias que siento

 cuando me cepillas el pelo.

 Ya torno a la vida, ya bajo del cielo,

 semillas de flores sin nombre,

 en mis horas voy recogiendo.

 Tú me acunas con tu silencio,

 amiga fiel, amiga eterna,

 hasta la muerte, sentada a mi lado,

 hasta la muerte, hasta mi último aliento.

 Ojos, que regalas tus lágrimas,

 manos, que recoges mis sueños,

 palabras de consuelo,

 tu voz y tu corazón,

 regalo del Universo.

 Eterna canción de amor,

 soledades son mis versos.

 MILAGROS RUBIO MAS

 DEL CUADERNO EL SECRETO DE LA GAVIOTA.