Los árboles,
me susurran tu nombre
mientras el viento,
lo acerca a mis oídos.
Las flores azules
me recuerdan tu aroma.
La mar me encrespada
me acaricia con tu fragancia.
Los rayos del sol
brillan acrecentando más
tu rara belleza.
Por eso puedo decir...
Que eres grácil y esbelta
como un árbol movido por el viento
un mar de fragancia de flores,
que acaricia tu belleza.
Alronso García González
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