SEÑORITA DE BARRIO
Con esa piel cetrina que exhala su fragancia
y ese andar de cintura y caderas convocando,
así, muchacha pueblo, corteza de la tierra,
frescura y sencillez, es el candor del barrio.
Con el cabello suelto, con el pudor intacto,
preciosa cenicienta que observa sin mirar;
los libros o el trabajo, los pies o el colectivo,
y sábado a la noche licencia de soñar.
Distancia sin delirio, sabor hecho sonrisa,
fantástico motivo para capitular;
sin humos palaciegos y sin complicaciones,
un poema, una rosa, un beso y a bailar.
Señorita de barrio cercana a lo más simple,
amor almacenado queriendo derramar;
que no hay mujer más dulce ni más enamorable
que la que pisa barro para buscar el pan.
A PESAR Y EN TU GRACIA
A pesar de la furia
con que a veces me tratas
yo te amo, poesía,
compañera frecuente.
A pesar del desgarro
que me vas alumbrando
yo te amo, poesía,
peligrosa pendiente.
A pesar de las tripas
que me vas desnudando
yo te amo, poesía,
visceral y latente.
Purificas mi sangre
del hedor de sus mares
y traspasas tinieblas
con tu verbo caliente.
Víctor Eligio Giménez -Argentina-
Publicado en Suplemento de Realidades y ficciones 81
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