No te enamores del viento
que corre por callejones,
dando rondas de verano
debajo de los balcones.
Ni te enamores del barco
que en cada puerto se amarra,
tatuando un corazón
en el pecho de una dama.
No te enamores de mí
que solo soy unos versos,
sueños, quimeras aladas
que vuelan en firmamento.
Enamórate del árbol
que en ti quiera echar raíces,
abónalo con cariño
para que de buenos frutos.
Y cuando llegue el otoño
y veas sus hojas caer,
recuerda la primavera
en que empezó a florecer.
Carlos Torrijos (España)
No hay comentarios:
Publicar un comentario