Gloria, compañera mía
Testigo de mis alegrías
Mis penas y canciones
Te amo como el primer día.
Cuando te conocí
Hace muchas décadas
Bajando de un ómnibus
Yo con mi guitarra.
Esa noche canté hasta el alba
La vida universitaria era bella
Un nuevo local para nuestro claustro
Materno que crecía a diario.
Bastó una mirada
Para perdernos
En la madeja del amor
Del hermoso rubor.
Tus labios de corazón
Llenaron mi vida de candor
Tus palabras de emoción
Tus relatos de sueños bellos.
Elías Franklin Leiva Castañeda -Perú-
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