No voy a esperar a que quemen mi casa
ni a que el río suba a pudrir los cimientos que la sustentan,
tampoco a que el ladrón asome con la muerte
prendida a la ropa y al olor de los nudillos
con los que llama a mi puerta
No hará falta ningún aldabonazo que me desarme
no seré un Saulo al que descabalgan
de golpe y porrazo.
Hoy mismo preparo el equipaje,
tenso los cordones de las botas
y aprieto las cinchas de mi mochila.
El mundo nos espera,
la caza será propicia,
afuera las aves vuelan y silban,
las cigüeñas portan ramas
para sus nidos,
zorros milenarios nos acompañan.
JAVI BAENA -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural
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